William Tell (2024)
A cuanto el kilo de manzanas??
Si eres de los que disfrutan del cine de acción directo y sin rodeos al estilo de hombres duros como Jason Statham, las patadas inolvidables de Jean-Claude Van Damme o Steven Seagal, o si creciste con la mística aventurera de Indiana Jones y Los Goonies, prepárate para una dura caída, la superproducción del 2024 Guillermo Tell, pensada para devolver a la vida al legendario héroe suizo a la altura de figuras como Robin Hood o el Rey Arturo, termina siendo un verdadero somnífero de dos horas y media.
Dos horas y media de metraje donde hasta el gran ben kingsley queda reducido a cameos sin brillo.
UN GUION QUE NO MUEVE NI UNA HOJA Y UNA PUESTA EN ESCENA SIN ALMA
El principal problema radica en su guion excesivamente básico y predecible, las escenas avanzan sin sorpresa alguna, cayendo en fórmulas desgastadas que restan cualquier atisbo de emoción.
A esto se le suma una puesta en escena fría e inerte y una dirección de actores que deja muchísimo que desear, las actuaciones se sienten artificiales y rígidas, carentes por completo de esa “verdad interior” tan necesaria para que el espectador conecte con la causa, es imposible sentirse un patriota suizo o vibrar con la lucha por la justicia cuando ni los propios actores parecen creérselo a través de sus miradas.
Ni siquiera la estelar presencia del galardonado Ben Kingsley logra encender la chispa, reducido a breves cameos sin sustancia, su talento queda completamente desperdiciado en un metraje inflado al que le sobran desesperadamente decenas de minutos, dos horas y media es una eternidad injustificada para la escasa chicha narrativa que ofrece.
LA FOTOGRAFÍA: EL ÚNICO DESTELLO DE GENIALIDAD
Sin embargo, en medio del desastre dramático, hay un único elemento técnico que se salva del naufragio, la fotografía en el momento culminante de la manzana, cuando el malvado Albrecht Gessler (Connor Swindells) fuerza a Guillermo Tell (Claes Bang) a disparar contra su propio hijo tras el incidente del casco en el pueblo, la película alcanza su único pico de tensión electrizante, la puesta en escena dispone al muchacho contra un poste y la fruta sobre su cabeza, es en ese instante donde la cámara y la dirección de fotografía obran un milagro, el encuadre en primer plano de la flecha cruzando el aire tras ser disparada por la ballesta te deja completamente absorto frente a la pantalla, ese plano preciso, limpio y sobrecogedor, que culmina con la manzana partida en dos, demuestra el enorme potencial visual que la película pudo haber explotado si hubiese contado con un guion a la altura.
Guionista - actriz de doblaje