Servant (2019 – 2023)
No soy un monstruo....
Hay tragedias humanas tan devastadoras que la psique prefiere romper con la realidad antes que aceptarlas. En el vertiginoso catálogo del streaming actual, pocas producciones logran retratar esa fractura mental con tanta frialdad, sofisticación y suspenso como Servant, la aclamada serie de Apple TV+ que atrapa al espectador en un claustrofóbico espiral de negación y misterio.
Servant es la historia de Dorothy Turner (Lauren Ambrose), una periodista que, cuando da a luz a su primogénito bebé, después de un par de meses, accidentalmente lo deja en el auto encerrado sin oxígeno, lo que provocó que ella perdiera la cordura y fracturara su matrimonio, una vez sucedido esto y viviendo ella en negación, los doctores le recetan pastillas y un macabro pero novedoso tratamiento: le entregan un muñeco en donde ella podrá tratarlo como un bebé real hasta que aprenda a entender lo que realmente sucedió.
FACTOR SHYAMALAN
El productor ejecutivo y creador de esta serie es nada menos que M. Night Shyamalan, aquel que nos revolucionó las neuronas con la obra maestra «El sexto sentido», ahora, nos impone su visión del suspenso con un exquisito tratamiento visual, propio de un artesano, combinando elementos a la perfección, tales como la analogía del arte culinario que domina el personaje de Sean Turner (Toby Kebbell) en conjunción con lo maquiavélico y lo grotesco de la sangre y porosidades.
«Servant funciona con la exactitud de un cronómetro: cada plano es una jugada estratégica de ajedrez hacia el jaque mate.»
LOS VALORES DE PLANOS Y SU ESTILO LÚDICO
Una de las cosas más trascendentales de esta serie es la precisión de los encuadres con el montaje, convirtiendo cada capítulo como si fuera una pieza de ajedrez, tratando de hacer su movida hasta conseguir el jaque mate, esto deja pensando cada momento, instante y monólogo de los actores, haciendo que cada detalle funcione con la exactitud de un cronómetro, por esto mismo, hace que el espectador sienta por necesidad la desesperación de descubrir lo antes posible el desenlace; la narrativa es tal que parece un libro de Edgar Allan Poe.
Macabra, elegante y adictiva: ‘servant’ es un fracturante rompecabezas visual
CONJUGACIÓN DE LOS ESPACIOS: EL ARTE DE ACTUAR
La casa juega un papel fundamental en la historia y hace que los actores aprovechen cada rincón para desenvolverse de forma interesante, sobre todo cuando en el reparto figuran actores de la talla de Toby Kebbell o Rupert Grint, ellos, junto a Lauren Ambrose, hacen el trío perfecto para una historia equilibrada, en donde cada uno tiene el tiempo perfecto para mostrarse, ya sea en sus trabajos, en el cotilleo e incluso cuando la situación llega a niveles insospechados de suspenso, así, de esta forma sostienen la historia e invitan a los actores de reparto a generar una simbiosis que a lo largo de la historia combina como un buen licor añejado.
M. Night Shyamalan regresa a su mejor forma en un thriller psicológico donde la culpa, la gastronomía grotesca y la locura conviven en una casa de Filadelfia.
ECUACIÓN LUMÍNICA
Cerrando la tríada visual-artística, esta puesta de iluminación coteja un verdadero arte de comunicar con la luz, no es el invitado de honor, termina siendo el plato principal de la historia, algo propio del cine expresionista Alemán con ligeros toques de realismo Francés, confeccionando el estamento visual que funciona como un mecanismo de relojería suiza, en donde no hay CGI, solo estilo y condensación de colores, donde los capítulos, momentos y narrativas dibujan un gran rompecabezas del cual el espectador es el invitado perfecto para armar.
Con cuatro temporadas, Servant es la serie perfecta para una maratón un sábado lluvioso por la tarde, representa un ejercicio audiovisual fascinante donde el duelo, la negación y la artesanía cinematográfica se entrelazan de manera magistral, convirtiéndola en una recomendación imprescindible para los amantes del suspenso refinado.
Director - guionista