Masters of the Universe
Que hizo que?????
La nostalgia de los años ochenta suele ser un activo millonario en la taquilla, pero en las manos equivocadas se convierte en un arma de destrucción masiva, la nueva película de Masters of the Universe aterriza en los cines no como la épica aventura que los fanáticos esperaban, sino como un festival de decisiones desafortunadas, clichés agotados y una estética que roza lo vergonzoso
MÚSICA FUERA DE TIEMPO Y UN GUION LIVIANO
El primer gran error de la producción radica en su desesperado uso de la música ochentera para conectar con la audiencia, aunque la secuencia inicial arrancaba con fuerza gracias a la imponente guitarra de Brian May, la cinta cae rápidamente en el recurso barato de insertar refritos descontextualizados de bandas como The Cure, para rematar la catástrofe musical, la producción decidió desperdiciar Princes of the Universe de Queen (himno absoluto de Highlander e ícono de la cultura pop) en una escena que no le hace la menor justicia.
Pero si la banda sonora resulta desconectante, el guion es directamente el talón de Aquiles de la cinta, si bien nadie exige una complejidad shakesperiana para una franquicia como He-Man, la falta de fondo dramático y la ausencia de motivación en los personajes son imperdonables, la narrativa olvida el clásico «viaje del héroe» para transformarse en un catálogo de clichés e inclusión forzada, peor aún, cae en los mismos tropezones cómicos que sepultaron a la Green Lantern de 2011, chistes sacados de anuncios publicitarios y el infaltable «amigo exótico» que rompe en llanto por todo.
«El poco esfuerzo mental y la baja creatividad han ido convirtiendo las franquicias en simples adornos colgantes para bebés.»
DEL COSPLAY AL CINE: DESASTRE EN PANTALLA
En el apartado visual, la película comete pecados de principiante, el vestuario y el diseño de arte parecen ignorar por completo las reglas básicas de la iluminación y la puesta en escena cinematográfica, intentar traducir de manera literal el diseño de los juguetes al cine terminó en un desastre estético, lo que debió ser la piedra angular de la producción terminó luciendo como un trabajo de cosplayers aficionados en una convención local, lejos de la calidad esperada de la industria.
El reparto principal tampoco ayuda a levantar el barco, con actuaciones planas, robóticas y desprovistas de emoción, los actores principales parecen empleados de oficina cumpliendo un turno autómata, reflejando una clara falta de dirección y trabajo actoral.
Lo bueno: La interpretación de Jared Leto como un Skeletor malévolo y ácido.
Lo malo: El vestuario tipo cosplay, el guion sin sustancia y el mal uso de la música ochentera.
SKELETOR: LA ÚNICA LUZ EN LAS SOMBRAS
Curiosamente, en medio de este desastre actoral, hay una sola figura que logra brillar con luz propia, Jared Leto en el papel de Skeletor. Leto abraza la maldad con precisión quirúrgica, balanceando el humor ácido con el tono demoníaco y absurdo que caracterizaba al villano en la serie original. Acompañado de unos secuaces ineptos que funcionan muy bien como alivio cómico, Skeletor se consolida como el único elemento rescatable del metraje.
A diferencia de las adaptaciones de los noventa que eran juzgadas con severidad a pesar del esfuerzo técnico de su época, la tecnología actual no logró suplir la falta de creatividad de este proyecto. Masters of the Universe es una oportunidad perdida que se apoya en luces y colores sin ofrecer un solo momento memorable.
Director - guionista