Reacher (Temporada 4)
Cuando los excesos pasan la cuenta
Cuando Amazon Prime Video estrenó la primera temporada de Reacher, la propuesta se sintió fresca, directa y revitalizante, un retorno sin complejos al cine de acción clásico de los años 80 y 90, apoyado en la imponente presencia física de Alan Ritchson y en una adaptación fiel del universo literario de Lee Child, sin embargo, el desgaste de las fórmulas repetitivas es implacable cuando la dirección carece de pulso y la narrativa decide alejarse de sus mayores fortalezas.
Llegados a esta cuarta temporada, la franquicia da un giro desafortunado, pretendiendo elevar el nivel del conflicto al intentar construir un “thriller político” sofisticado a la sombra de clásicos del género como Asesinato en la Casa Blanca (1997) o los dilemas de conspiración gubernamental de antaño, la serie naufraga estrepitosamente, lo que pudo haber sido un intrigante juego de ajedrez entre sombras estatales se convierte en una producción cansada, predecible y dolorosamente lerda.
El principal talón de Aquiles de esta entrega radica en su libreto, la ambición de tejer una trama conspirativa de alto nivel choca de frente con la abrumadora falta de sutileza de sus guionistas, en lugar de ofrecer giros argumentales bien construidos, deducciones astutas o tensiones palpables dentro de los pasillos del poder, el guion se desenvuelve como un concurso de historias escolar, donde las “revelaciones” son tan evidentes que el espectador va varios pasos por delante de los protagonistas desde el primer episodio.
Los diálogos, que en entregas anteriores mantenían un tono seco y eficaz, caen aquí en el cliché expositivo más simple, los villanos revelan sus intenciones demasiado pronto, los dilemas éticos se telegrafían sin ningún tipo de profundidad y los misterios de Estado se resuelven con coincidencias absurdas, así, pretender emular la atmósfera de tensión geopolítica o corrupción institucional sin un trasfondo narrativo sólido solo deja al descubierto las grietas de una escritura vaga e improvisada.
En el cine y la televisión de acción, el montaje es el corazón que dicta el pulso emocional y la tensión, en esta cuarta temporada, la edición es excesivamente plana e inerte, el ritmo carece por completo de dinamismo, la transición entre escenas se siente automática, sin contraste ni suspenso construido en la sala de montaje.
A esto se le suma una ejecución de secuencias francamente lerdas y aletargadas, la acción, que solía ser el gran atractivo visual de la serie, se percibe pesada y sin nervios, los tiroteos, las persecuciones y los combates cuerpo a cuerpo carecen de la coreografía visceral y directa de antaño; parecen rodados por puro compromiso, con tomas estiradas innecesariamente que delatan la falta de ideas visuales del equipo directivo, la lentitud no se utiliza para acumular tensión hitchcockiana, sino que resulta en un aburrimiento letárgico.
Quisieron hacer un thriller político de conspiración al estilo Asesinato en la Casa Blanca y el resultado final terminó pareciendo un concurso de relatos infantil.
Más allá de los evidentes problemas de guion y montaje, el aspecto más preocupante y desalentador de esta temporada es el rendimiento del propio Alan Ritchson, que resulta evidente en pantalla, porque el actor se nota desgastado y cansado de interpretar al personaje.
Aquel estoicismo imponente y el carisma bruto que caracterizaron sus primeras temporadas han dado paso a una interpretación apática y en piloto automático, la mirada penetrante de Reacher se percibe ahora como cansancio acumulado; sus líneas de diálogo se entregan con una monotonía desganada y el peso físico del personaje ya no transmite amenaza o resolución, sino fatiga, cuando el propio protagonista parece desinteresado por el destino de la trama que lidera, es imposible exigirle al espectador que mantenga el entusiasmo.
En conclusión, la cuarta temporada de Reacher representa el punto más bajo de la franquicia en Amazon Prime Video, al abandonar la crudeza procedimental y la simplicidad directa que la hicieron destacar para intentar disfrazarse de un thriller político estilizado, la serie perdió su identidad sin ganar credibilidad a cambio.
Director - guionista